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Anne Michaud
El diccionario nos dá la siguiente definición sobre la seguridad: Seguridad - Estado de confianza y tranquilidad de una persona que se cree al abrigo del peligro. Desde el 11 de septiembre 2001, esa palabra se convirtió de repente en un centro de atracción mediática sín precedente, particularmente en America del Norte. Repentinamente los gobiernos encontraron millares de dólares para consagrar a las instituciones militares y policiales para reforzar los sistemas de control y de vigilancia, como meta principal de proteger sus poblaciones del peligro. Solo que la utilización de instrumentos de vigilancia con alta tecnología subleva cuestionamientos en cuanto a las libertades individuales y colectivas. La semana pasada, un representante del ministerio del Solicitador general del Canadá afirmaba además, hago aquí la citación: " los paises democráticos deben relevar un desafío de talla, el de encontrar un equilibrio entre las libertades civiles y el aumento de las medidas de seguridad ". (1)
Durante los años 70, el movimiento feminista originó una mobilización sín precedente para denunciar las diversas formas de violencia dirigidas contra las mujeres: violencia conyugal, agresiones, explotación y acosos sexuales. Varias peticiones y demandas fueron el común denominador de compromisos de la parte de los paises miembros de las naciones unidas en el marco de conferencias mundiales, particularmente la de Beijing. En el año 2000, la marcha mundial de las mujeres llevaba como una de sus principales demandas, la eliminación de la violencia. Esos compromisos dieron como resultado, en los mejores de los casos, la creación de políticas y programas gubernamentales dirijidos a la ayuda de mujeres "víctimas" de esa violencia y a sensibilizar a la opinión pública a esa plaga que representa la violencia. No obstante, en el reconocimiento social de las consecuencias de dicha violencia, dentro del sentimiento de seguridad y de la vida de las mujeres se mantiene igual como una empresa de las más exigentes. A partir de septiembre 1981, millares de mujeres marchaban en las calles de treinta ciudades y municipalidades. Por toda Ámerica del Norte, invadían "la calle, la noche, mujeres sín miedo", versión Québequence de Take Back The Night ; "la calle nos pertenece", deciamos afirmando así nuestro derecho más sagrado de circular libremente "al abrigo del miedo". "La calle nos pertenece" se tradujó más tarde con el desarrollo de actividades con la sola finalidad de mobilizar a las mujeres y mejorar el medio ambiente urbano, teniendo como recurso sus propias percepciones y visiones en materia de seguridad. Grupos de mujeres, investigadoras y profesionales obrando a la escala de las ciudades comenzaron a establecer los lazos existentes entre la inseguridad y las obras de urbanización de lugares públicos, la organización de trasportes públicos o el acceso a los servicios locales. El cuestionamiento de la seguridad de las mujeres se inició al final de los años 80 en el corazón de las acciones entrelazadas en el cuadro de la ciudadanía de las mujeres, dentro del ámbito de las ciudades y comunidades interpelando así directamente las administraciones y electos municipales locales. El concepto de las marchas exploratorias (safety audits), creado por Metrac (2) en Toronto, confirmó la necesidad de impulsar a las mujeres "en el centro de la acción". Esta actividad retomada y adaptada a la realidad Montrealesa al principio de los años 90, después de las peticiones hechas por los grupos de mujeres en la ciudad de Montréal, y dió como fruto diversas actividades de Cooperación Internacional en varias ciudades de Europa y África. En el Canadá también se llevó a cabo en varias ciudades como en el medio rural y en lugares aislados. Varios de ustedes se encuentran aquí para dar testimonio. Ese tipo de acción fue concebido con la idea de reforzar las capacidades de acción de las mujeres y aprovechar de las propuestas de ellas para el conjunto de la población. A pesar de todo, se observa en ciertos casos, un desvio de la actividad que se convierte en una visita dirijida por los "expertos" que muestran a las mujeres los lugares peligrosos donde no se puede circular. Esto es un ejemplo de los retos que serán tratados en el transcurso de los tres próximos días. ¿Como convencer al conjunto de actores implicados, de actuar según un enfoque que se basa sobre la experiencia y la visión de las mujeres y que llevaría a estas a hacer el camino, sín ser lineario, "de la dependencia a la autonomía"? Comenzando por tejer los lazos , justamente es la idea. Entre las mujeres a través toda su diversidad, entre las mujeres y los hombres, los organismos comunitarios y las instancias gubernamentales, las ciudadanas y su administración municipal, sus servicios policiales, las ciudades y las comunidades rurales sobretodo las más alejadas, la investigación y la práctica, el Norte y el Sur. Tejer lazos y establecer alianzas reales y fecundas que nos permitan, de ir juntos en la misma dirección y utilizar mejor los recursos públicos consagrados a esta finalidad. Lo que se constató en Montréal, después de diez años de mobilización de los actores locales en el seno del comité de Acción Mujeres y Seguridad Urbana (CAFSU) y de tres comités de seguridad urbana en tres barrios de la ciudad, es más que todo la dificultad de conciliar los enfoques de intervención. El hecho que no se reconozca la legitimidad de la inseguridad experimentada por las mujeres representa siempre un obstáculo central. El solo recurso de las estadísticas policiales para documentar la experiencia de las mujeres es, como ustedes lo saben, totalmente inadecuado puesto que por ejemplo, las agresiones sexuales no son reportadas que solo un diez por ciento de los casos según las encuestas llevadas en el Canadá. Sín embargo son esos datos que utilizan los medios de comunicación y los poderes públicos para decir a las mujeres que nada justifica sus miedos y que deben razonarse. De la misma forma, diciendo a las mujeres que no tienen razon de tener miedo, se les dá consejos para aplicar y proteger su propia seguridad. Y son esas mismas mujeres que piden ayuda buscando recetas milagrosas al confiarse con las trabajadoras comunitarias. La dificultad justamente reside en el hecho que no hay recetas prefabricadas y que las soluciones no pueden venir del exterior, más bien de lo que cada mujer experimenta, en cada momento de escoger entre el ejercicio de su libertad y su necesidad de seguridad. El ideal de libertad es un hecho, consultando siempre el diccionario: " Facultad de obrar de una manera o de otra, o de actuar sín obstáculo (autonomía, independencia) ". Conciliar libertad y seguridad no quiere decir, vivir en nuestras sociedades sín miedo alguno. Más bien se necesita desarrollar nuestra consciencia frente a nuestros miedos cotidianos que imponemos a nuestra libertad para sentirnos en seguridad y saber escoger de una manera más consciente. Y puesto que cada mujer se encuentra sola, frente a sus preferencias que pueden variar de un día para otro, de una edad a la otra, de un lugar al otro, en función de los umbrales fluctuantes de confianza y vulnerabilidad. El refuerzo de sus capacidades de acción (" empowerment " / "fortaleza - afirmación") de las mujeres pasa primero por el desarrollo privilegiado consigo misma, el cual nos permite de asumir nuestras decisiones. Para el conjunto de los actores implicados, eso implica grandes retos. Entre esos retos, está la toma de consciencia de varios sectores del Gobierno en función de las diferentes realidades de mujeres y hombres relacionados en materia de seguridad, de violencia, y de prevención de la criminalidad. En 1996, en Instambul durante la cumbre de las ciudades (Habitat II), los paises miembros de las Naciones Unidas se comprometian en ese sentido a:
¿Que camino hemos recorrido desde entonces? ¿A que obstáculos y jugadas hacemos frente para que este compromiso se traduzca en gestos concretos en los diversos niveles gubernamentales y de los actores implicados? En el contexto actual donde las ciudades, particularmente en Europa, se comprometen siendo responsables de las políticas locales de seguridad, ¿que lazos son establecidos para asegurar la coherencia de las políticas nacionales y locales en el terreno? Es lo que trataremos de responder en el taller de apertura. Los intercambios, la transferencia de herramientas y de conocimientos han sido tratados hace varios años. Desde Instambul en particular, la convergencia de redes internacionales implicadas por el desarrollo a escala de las ciudades y colectividades locales, ha permitido situar el cuestionamiento de la seguridad de las mujeres y de su participación como ciudadanas en el centro de las estrategias de la "buena administración urbana". En este sentido, las mejorias obtenidas en el metro de Montréal y que ustedes verán durante la visita en bus mañana, son unos de los ejemplos que se destacan del hecho que las soluciones sugeridas por las mujeres, puesto que son ellas las que más sufren de inseguridad, sirven a toda la población. La nueva ciudad de Montréal se propone promover la aplicación de los criterios de desarrollo de las obras urbanas desde el punto de vista de las mujeres y la participación de las ciudadanas en la planeación de lugares públicos por medio de la difusión de una "Guía para un medio ambiente urbano seguro". Igualmente asistiran al lanzamiento de ese documento hoy a medio día durante la recepción en la Alcaldía. Las actividades inclinadas a reforzar las capacidades de acción de las mujeres no son pues, como muchos suelen decir, unas actividades sectarias y de exclusión porque se dirigen especificamente a las mujeres. Al contrario, porque las mujeres constituyen la mayoria de la población, solo la plena participación permitirá a los poderes y servicios públicos de responder adecuadamente a las necesidades de todas y todos. Si nos hemos reunido hoy, como ocasión del Primer Seminario Internacional sobre la Seguridad de las Mujeres, es porque más allá de los intercambios puntuales, nos parece importante de tomar un tiempo para enfatizar invitando a las diversas redes y actores implicados a escala internacional y llegar a un acuerdo sobre el estado de las prácticas y los conocimientos, pero tambien definir las estrategias a las cuales hacemos frente, los desafíos que debemos realizar y las recomendaciones que deseamos dirigir a los diversos aliados que tengan un papel que jugar. ¿Los convidamos de alguna manera a alimentar, lo que podría ser un plan de acción común por los cinco, o porqué no, en los diez próximos años? No es una casualidad si nos encontramos en los asientos de la universidad. Además de ilustrar concretamente la forma que pueden tomar las alianzas entre la investigación y la práctica, esto indica que tenemos, en el trascurso de los tres próximos días un trabajo importante para lograr que este seminario sea un trampolín, que proyecte nuestras acciones, y que contribuya a una mobilización todavía más grande tanto a nivel local como también a nivel internacional en los próximos años. Por este hecho, escogimos de publicar los textos de referencias dentro del sitio Web (www.femmesetvilles.org) tocando sobre diversos temas y haciendo disposición de algunas estrategias y cuestionamientos. Solicitamos también su contribución para alimentar el repertorio de las actividades y los recursos en materia de seguridad de las mujeres; en este momento contiene más de una centena de descripciones. Esperamos que continuen a enriquecerlo y a servirse en su práctica. A partir de los temas, hemos determinado cuatro bloques principales para el seminario, igualmente organizamos mesas redondas relacionadas a esos temas. Abordaremos a partir de esta mañana la integración de un enfoque de género dentro de las políticas nacionales y locales de prevención del crimen; esta tarde, las estrategias de refuerzo de las capacidades de acción de las mujeres; el viernes en la mañana, las alianzas y el rol que desempeñan las ciudades y municipalidades; el sabado en la mañana la ordenación urbana segura, como el papel de la investigación. Escogimos también de establecer los hilos conductores a través del conjunto de los trabajos. Y así lograr hacer preguntas en cada mesas redonda. ¿Como asegurarse que las estrategias desarrolladas estan en función de la autonomía y el empowerment (fortaleza) de las mujeres en toda su diversidad? ¿Cuales son las necesidades en términos de intercambios, de redes, de acceso a los recursos financieros y otros? Preguntamos a la persona a cargo de cada mesas redonda de responder a ciertas de esas preguntas, en función de su experiencia. Preferimos la forma de mesas redondas para favorisar al máximo los intercambios, considerando que no hay aquí "expertos" que hablan y los otros que escuchan, si no más bien que todas y todos tienen una contribución importante para ofrecer. Durante todo el seminario se les pedirá de formular algunas recomendaciones concretas dirijidas a los actores implicados. Esas recomendaciones, acompañadas de la Declaración de Montréal sobre la Seguridad de las Mujeres , será trasmitida después, gracias a su participación, a nuestros organismos, instancias y redes, a escala local, nacional e internacional. Deseamos que esta declaración nos sirva de señal para guiar nuestra acción y medir los resultados en el transcurso de los próximos años; y que sea también el símbolo de los lazos que tejeremos en los próximos dias de este ejercicio exigente de la acción en común. Encontrarán en su cartapacio una primera versión de la declaración de Montréal. Un comité de redacción producirá nuevas versiones más actuales a partir de las síntesis de los talleres y mesas redondas. Las mesas redondas serán el lugar privilegiado para alimentar la Declaración y poder facilitar el acuerdo en la plenaria final. En el nucleo de nuestros intercambios se encuentra también el cuestionamiento de nuestra alianza. A pesar de las exigencias que implica, la acción en común de fuentes y competencias de los diversos sectores implicados es sín duda una de las claves del éxito de nuestras iniciativas. Es gracias a nuestra alianza Montréalesa establecida desde casi diez años que varios miembros del CAFSU aceptaron de constituir el comité de organización local del seminario, y es el fruto de lazos desarrollados en escala Canadiense e Internacional donde varios de ustedes aceptaron de participar en la organización de este evento. Quisiera señalar la participación del programa de las ciudades más seguras de las Naciones Unidas (ONU-Habitat) que permitió que una importante delegación con representantes de paises del Sur pudiera participar con nosotros, como también la presencia de varios miembros de la comisión Huairou. Quisiera agradecer a cada una y cada uno (¡Hay siempre al menos uno!) de los miembros de comités de trabajo y muy particularmente a la Señora Caroline Andrew, co-promotora, al equipo de trabajo en Montréal en particular a la Señora France Leblanc en la coordinación, la Señora Josée Laplace en la información, las animadoras y animadores, secretarias y numerosas-os voluntarias-os que se dieron la mano para asegurar las mejores condiciones de éxito en esta ambiciosa empresa. Pido a esas personas el favor de ponerse de pié. Quisiera agradecer porsupuesto a los numerosos organismos que aportaron su contribución financiera y material en la realización del seminario y de los seguimientos que serán dados (mensaje de nuestros patrocinadores: ¡La Seguridad de las Mujeres, es también nuestro asunto!)
Al constatar la diversidad de estos organismos, hay seguramente algo que nos indica un interés mayor por el cuestionamiento de la seguridad de las mujeres. Lo que nos puede animar dentro de nuestra convicción, que el lugar de evolución donde las mujeres tienen un llamado para apoderarse del espacio público, tendrá un impacto, no solamente en la mejoría de sus condiciones de vida y de las poblaciones locales, pero también sobre la visión misma de la seguridad y la paz, de la justicia social y la libertad, en la escala mundial. Les deseamos a todas y a todos tres días de intercambios y convivencia, que los nutra y estimule, buena estadia en Montréal, que sea placentero y se carguen de energía para proseguir nuestros intercambios y solidaridades más allá de este encuentro primaveral.
(1) Extrato de una declaración del Sr. Paul Kennedy, sub-ministro adjunto principal en el Ministerio del Solicitador general, en una conferencia sobre el terrorismo y la tecnología, en Whistler, abril 2002. (2) Comité Metropolitano de Acción Publica
de Toronto contra la violencia de las Mujeres y Niños (The Metro
Toronto Public Action Committee on Violence Against Women and Children)
Programa
Mujeres y Ciudad de la Ciudad de Montréal
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2002, Mujeres y Ciudades Internacional Ultima actualización : Noviembre 28. 2003 |