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Estrategias de Empoderamiento de las Mujeres
Ana Hernández Bolaños
Presidenta, Alianza de Mujeres Costarricenses,
San José, Costa Rica
Resumen
La inseguridad y la violencia hacia las mujeres
es un problema mundial. Esto afecta a las mujeres de todas las
edades y medios socioeconómicos. Aunque se identifica
a la calle como un lugar de riesgo, se puede afirmar que el
lugar más inseguro es su propia casa.
Los efectos de la violencia sobre su salud
física y mental son numerosos, y tienen impactos importantes
en un país en términos socioeconómicos
y humanos: sistema de salud, policía, sistema judicial,
servicios sociales, dependencias al alcohol y a las drogas,
reducción de productividad, mortalidad, etc.
En Costa Rica, la intervención individualizada
hacia 19,230 mujeres hasta el año 2001, permitió
demostrar la magnitud y la complejidad de este problema. Esto
llevó a los grupos de mujeres a denunciar públicamente
y a exigir medidas para que se reconozca la violencia hacia
las mujeres como una cuestión de Salud Pública
y se condene ante la justicia.
A raíz de la conferencia de Beijing
se creó el "Plan para la Atención y Prevención
de la violencia intrafamiliar", concretado por una
serie de medidas : la Ley para la Promoción de la Igualdad
Social de la mujer, la Defensoría de la mujer, la Ley
contra la Violencia Doméstica, la Ley contra el Hostigamiento
Sexual en el Empleo y la Docencia, y a nivel local, Oficinas
Municipales de la Mujer. En paralelo, otras estrategias de intervención
se desarrollaron : redes de prevención locales, servicios
de acompañamiento, casas de albergue, línea telefónica
(1-800) "Romper el silencio" hoy incorporada
al 911. En la actualidad, se encuentra en la Asamblea Legislativa
un proyecto para tipificar la violencia doméstica como
un delito y juzgarla como tal.
El reto actual reside en desarrollar y mejorar
la eficiencia y la calidad "humana" de los servicios,
y de trabajar aún más a la prevención.
La violencia hecha a las mujeres debe abordarse en su conjunto,
como un problema estructural más extenso vinculado por
relaciones desiguales entre hombres y mujeres.
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Debatir sobre el tema de la seguridad ciudadana de las mujeres nos
lleva a tener una visión global de ésta y parte de la
vida cotidiana, en la cuál se encuentran repercusiones directas
e indirectas. Este problema cobra sus víctimas tanto en los
países desarrollados como en los países en desarrollo,
en el mundo industrializado, entre mujeres de todas las condiciones
socioeconómicas existentes, entre niñas y adultas, es
un problema que se extiende cada día.
A las mujeres se les pide aumentar la vigilancia de
sus hijos, que requieren de mayor cuidado ante el asalto, abusos o
desapariciones, se llega a afirmar que las calles son inseguras, pero
se determina que el lugar más inseguro es su propia casa, tanto
para las mujeres, como para sus hijos/as.
La violencia, que también va en aumento, llega
a repercutir en la economía de cada país, aumentando
la vigilancia, frenando el desarrollo de habilidades personales hacia
el aumento de la criminalidad.
Se suma a esto la violencia doméstica, que
también daña parte de la perspectiva de desarrollo económico
con costo social/económico, y humano, poniendo en juego la
vida de cada una de las mujeres que la vive, o es sobreviviente, creando
un impacto en general en su salud física y emocional.
En reiteradas ocasiones la Organización
Panamericana para la Salud, ha señalado como consecuencias
de la violencia de género en nuestra salud: las enfermedades
de transmisión sexual, lesiones, embarazos no deseados, abortos,
dolores de cabeza, asma, gastritis o irritación del colon,
dándose también el tabaquismo, drogas, alcohol, discapacidades
permanentes o parciales. Más todo aquello que se suma a la
salud mental: estrés, post-traumática, depresión,
ansiedad, desorden en la alimentación, de personalidad y otros.
Es un panorama patético que hemos podido comprobar
durante años de trabajo a nivel local/nacional en Costa Rica,
donde hemos dado atención individual a 19.230 mujeres hasta
el 2001.
El trabajo que hemos realizado se ha dado en un contexto
nacional de aumento de la pobreza, y de migraciones externas. Podemos
decir que sufren de violencia no sólo las mujeres que viven
en los sectores populares, con las cuáles hemos trabajado más,
sino de todas las condiciones socioeconómicas.
Es importante señalar que en Costa Rica la
atención a éste problema que hasta entonces era tan
privado, lo llevamos al mundo público las organizaciones de
mujeres, siendo también nosotras quiénes hemos demandado
y cabildeado que hayan mecanismos nacionales, leyes, medidas de protección,
sensibilización del personal de juzgados, capacitación
a policías, programas concretos, propuestas para que se declare
la violencia contra las mujeres como un problema de salud pública,
y avanzar a nivel de leyes para que ésta se condene como un
delito.
Los grupos de apoyo y acción comunal, son espacios
propios de las mujeres dónde la confidencialidad, la solidaridad,
el acompañamiento, y la acción, están a la orden
del día, en los procesos hemos podido capacitar cerca de 18.693
mujeres a nível local, formulándose así un mayor
liderazgo, demanda y denuncia de las mujeres sobre sus derechos.
Consideramos que la labor que hemos realizado las
organizaciones ha sido la más importante al visibilizar y demandar
calidad y calidez humana de la atención, ha sido un proceso
largo, y doloroso, dada la magnitud. Es necesario seguir adelante
logrando que se cumplan con mayor efectividad programas no solo de
atención, sino de prevención. En el año 2001
murieron 22 mujeres, en lo que va de este año han fallecido
6.
No podemos pedir solo romper el silencio, sino que
debemos exigir cumplimiento sobre las medidas nacionales aprobadas,
como son en el caso de Costa Rica, a partir de la IV Conferencia
de las Naciones Unidas sobre la Mujer, en sus objetivos estratégicos
y medidas inciso 'd', párrafo 112-130 página 61, en
que se plantea: "112 - La violencia
contra las mujeres impide el logro de los objetivos de igualdad, desarrollo
y paz, viola y menoscaba o impide su disfrute de los derechos humanos
y las libertades fundamentales."
A partir de Beijing se ha puesto en práctica
el Plan para la atención y Prevención de la violencia
intrafamiliar que se ha sustentado en:
- La Ley de Promoción de la Igualdad Social de la mujer.
- La Defensoría de la mujer y la Defensoría
de los habitantes quiénes deben investigar, de oficio o
petición de parte, las acciones u omisiones que lesionen los
derechos de las mujeres.
- La Ley contra la Violencia Doméstica, garantiza la
vida, la integridad y dignidad de las víctimas, establece el
deber de los jueces de procurar que los agresores no utilicen contra
la víctima la Ley. Además establece 18 medidas de protección
a favor de la víctima y en caso de incumplimiento por parte
del presunto agresor se podrá seguir el juzgamiento por el
delito de desobediencia a la autoridad. También se establece
sanción para las autoridades de policía que incumplan
con los deberes de intervenir en las situaciones de violencia doméstica.
- La Ley contra el Hostigamiento Sexual en el Empleo y la Docencia,
que establece sanciones laborales y pecuniarias por el cumplimiento
de las disposiciones en la ley.
- A nivel local, y coordinadamente por el PLANOVI, Oficinas Municipales
de la Mujer, especializadas en la atención y prevención.
Se ha impulsado la creación de redes locales
de prevención, como información y promoción de
los derechos de las mujeres con participación de organizaciones
de mujeres, líderes locales, personal de instituciones públicas
y privadas.
- Albergues transitorios para Mujeres agredidas
y sus hijos e hijas, existiendo tres en cabeceras de provincias
de Cartago, Limón y Puntarenas.
- Línea, 800-300-3000 " Romper el silencio "
hoy incorporada al 911.
- Dos Delegaciones de la Mujer.
- En la actualidad se encuentra en la Asamblea Legislativa un proyecto
para tipificar la violencia doméstica como un delito y juzgarla
como tal.
Todas estas instancias y mecanismos tienen que ser
más efectivos, ya que de su impacto depende la vida de muchas
mujeres.
Nuestra labor permanente es demandar calidad en el
servicio que se presta, darle seguimiento, acompañar a cada
mujer que acude a nosotras, fortalecer los grupos locales y demandar
mayor vigilancia para la seguridad ciudadana.
Tómese en cuenta que la inseguridad es uno
de los principales problemas que se enfrenta, se han realizado muchos
esfuerzos, que requieren no solo de los recursos del Estado costarricense,
sino de la participación de la sociedad costarricense.
Por ejemplo, la capacitación y formación
de la policía comunitaria en la que participa un porcentaje
importante de mujeres. Se ha editado un manual policial de atención
e intervención en Violencia Doméstica, con la participación
de las Comisarías en las redes de apoyo.
Junto a esto, se deben desarrollar políticas
públicas, que mejoren la calidad de vida de los/as costarricenses,
especialmente de aquellas que enfrentan la pobreza y que cada día
son más afectados por la llamada globalización.
Es necesario incorporar al programa de educación
en general, la prevención, se debe ampliar y fortalecer la
sensibilización de todo funcionario/a público, todo
esto es un desafío global. El detener y prevenir la violencia
contra las mujeres es una tarea que sobrepasa las fronteras de un
país e inclusive de un continente.
Recientemente se ha realizado un estudio en Costa
Rica 1990-1999 con el objetivo de analizar las características
y los factores asociados con los asesinatos cometidos en Costa Rica
por razones de violencia de género, en esa década se
logró comprobar lo siguiente:
Costa Rica : Homicidios de mujeres en los
que se conocen circunstancias según grado de certeza de que
sean femicidios. 1990-1999
Porcentajes
Fuente: Femicidio en Costa Rica
1990-1999. Carcedo y Sagot. 2002
Costa Rica: Femicidios según arma
o metodo empleado. 1990-1999
Totales y Porcentajes
Total %
Blanca: 65 / 35,33 %
Fuego: 60 / 32,61%
Asfixia o estrangulamiento: 26 / 14,13 %
Golpes: 14 / 7,61 %
Otros: 5 / 2,72%
Desconocido: 14 / 7,61%
Total: 184 / 100,00%
Fuente: Femicidio en Costa Rica.
Carcedo y Sagot. 2002
Costa Rica: Femicidios según lugar
donde ocurren. 1990-1999
Fuente: Femicidio en Costa Rica.
Carcedo y Sagot. 2002
Costa Rica : Femicidios según nacionalidad
del femicida. 1990-1999
Totales y Porcentajes
Total %
Costarricense: 163 / 88,2 %
Nicaragüenses: 19 / 10,3%
Panameño: 1 / 0,5 %
Griego: 1 / 0,5 %
Estadounidense: 1 / 0,5%
Total: 185 / 100,00%
Fuente: Femicidio en Costa Rica.
Carcedo y Sagot. 2002
Esta situación de violencia de género
nos lleva a dar una mirada global en la región Latinoamericana,
relacionado con otras violaciones de los Derechos Humanos, como en
Guatemala, Colombia, dónde los llamados nuevos modelos económicos,
están trayendo situaciones de inseguridad como son los casos
de Venezuela y Argentina. Todos y todas vivimos de una forma u otra
estos procesos, no podemos ignorar lo que está pasando en cada
uno/a de nosotros/as y en nuestros países.
La violencia no es un fenómeno exclusivo de
esta época, señala Adriana Gómez en su artículo
"Un espacio de poder"
de la Red de Salud de las mujeres Latinoamericanas y del Caribe:
"Por el contrario,
los fenómenos de violencia - ya sean guerras de conquista,
tortura, crímenes, persecución ideológica y
religiosa, castigos en los ámbitos domésticos o disciplinas
represivas en las escuelas y familias - han existido en toda la
historia de la humanidad. Desde esa época puede asegurarse
que, tanto miembros/as de la sociedad, hombres y mujeres han sido
objeto de violencia en algún momento de sus vidas.
Así es que tenemos que hablar de la violencia social estructural,
que es producto de los sistemas políticos, económicos
y sociales dominantes, que le niegan beneficios y acceso a una vida
digna a miles o millones de personas en el planeta.
La violencia contra las mujeres debe enfocarse de una manera distinta,
y está estrechamente relacionada con la desigualdad, con
la distribución del poder, con las relaciones asimétricas
que se establecen entre los varones y las mujeres, donde está
implícita la desvalorización de lo femenino y su subordinación
a lo masculino. Es claro que el factor de riesgo o de vulnerabilidad
es el solo hecho de ser mujer" (Gómez
1996) .
La violencia contra las mujeres como parte de un sistema
de las relaciones entre los géneros, tiene un costo económico,
que podemos analizar de la siguiente forma:
Los costos socioeconómicos de la violencia:
Tipología
Costos directos:
valor de bienes y servicios usados en el tratamiento y la prevención
de la violencia.
- Sistema de salud
- Policía
- Sistema de justicia criminal
- Vivienda - Servicios sociales
Costos no monetarios:
dolor y sufrimiento*
- mayor mortalidad
- mayor mortalidad debido a homicidios y suicidios
- abuso de alcohol y drogas
- desordenes depresivos
Efectos multiplicadores económicos:
impactos macroeconómicos en el mercado laboral y en la productividad
intergeneracional.
- menor participación de la mujer en
el mercado laboral
- menor productividad en el trabajo
- menores ingresos
- mayor ausentismo
- impactos en la productividad intergeneracional
mediante repetición de cursos y el menor desempeño
educativo de los niños
- menores inversiones y capacidad de ahorro
- fuga de capital
Efectos multiplicadores sociales:
impactos en las relaciones interpersonales y en la calidad de vida
- transmisión intergeneracional de violencia
- calidad de vida reducida
- erosión del capital social
- menor participación en el proceso
democrático
* Algunos de estos se verán parcialmente
reflejados en los costos médicos. Sin embargo, en casos donde
los individuos no buscan tratamiento médico los impactos sobre
la salud deben considerarse como parte de los costos monetarios.
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Algunas de estas categorías se han tomado de Laurence
y Spalter - Roth (1996)
Tomado de Notas para la Reflexión sobre la pobreza . Ponencia
de Mayra Buwme, Adrew Rovinson, Michael Shiter sobre "Los
costos socioeconómicos de la violencia"
Tómese en cuenta que en América Latina, la violencia
se vive en las formas aquí expuestas, en otras regiones se
vive según su cultura, donde también se han diseñado
castigos y torturas aún más denigrantes hacia las mujeres,
como en Argelia.
La violencia social y doméstica, es hoy un
problema que se extiende en nuestras regiones, en cada continente
con diferentes matices. Tenemos un desafío global, que requiere
unir mayores esfuerzos no sólo para atenderla, sino para prevenirla,
y así, reconstruir sociedades donde las relaciones entre los
géneros sean más humanas.
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