Resumen
Los problemas de posesión de tierras hacen
complicado para muchos jamaiquinos sentirse orgullos de la tierra
que cultivan y que no sienten propia. La sociedad moderna no se
basa en la cohesión de antiguas comunidades tribales y las
comunidades ya no se ven como comunidades. Esta falta de cohesión
social aumenta el riesgo de violencia.
Los "Arodons" son jóvenes desempleados
que aterrorizan las comunidades, intimidan a las mujeres y les ofrecen
"protección" a cambio de dinero. Sin embargo, cualquier
mujer que se rehúse es agredida o amenazada. Otro factor
que dificulta las labores de los grupos femeninos para mejorar la
seguridad es la corrupción estatal y de las fuerzas policiales.
Las mujeres han perdido la confianza en las instituciones porque
de ellas sólo reciben mentiras y confrontaciones cada vez
que buscan ayuda. La corrupción del gobierno promueve actividades
ilegales y actos de violencia, por ejemplo las armas que el gobierno
entrega a los jóvenes a cambio de votos.
La clave para un cambio duradero es invertir en
los niños y socializarlos contra la violencia. Las madres
deben pasar más tiempo con sus hijos para brindarles modelos
positivos y apoyo. De esta manera se reduce el riesgo de que se
vean involucrados en actos de violencia o corrupción. Las
mujeres deben unirse para recuperar el control y exigir espacios
seguros para ellas y sus hijos.
Es importante lograr la participación del
Estado. Las mujeres pueden jugar un papel muy importante en la toma
de decisiones a nivel local desarrollando un modelo de democracia
participativa. Las acciones preventivas deben empezar con la formación
de redes locales y el intercambio directo con diferentes miembros
de la comunidad para sensibilizarlos en lo referente a las causas
que originan la violencia y como pueden colaborar en la búsqueda
de soluciones. El objetivo es asegurarse que todo el mundo se sienta
parte de la comunidad y así lograr que se preocupen más
por mejorarla.
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