Los Retos de las Alianzas


Margarita Carranco
Concejala, Presidenta de la Comisión de la Mujer, el Niño y la Familia
Municipio del Distrito Metropolitano de Quito, Ecuador


Resumen

La violencia y la inseguridad la viven diferentemente los hombres y las mujeres. Las mujeres se ven afectadas por la violencia en contextos muy variados. Esto obliga a los municipios a responder según distintas estrategias, atraves de políticas diferenciadas según el género. Un primer paso es la toma de conciencia de la violencia cometida hacia las mujeres. Idealmente, esta lucha debe institucionalizarse atraves de programas y proyectos, estrechamente vinculados a un proceso de participación ciudadana.

Con el fin de dar a conocer las distintas experiencias realizadas, es necesario crear redes, además de construir alianzas que permitan mejorar los distintos enfoques. Estas alianzas deben desarrollarse entre ciudades de un mismo país, y luego a nivel internacional.

Las alianzas deben ser conocidas del público, esto requiere de una voluntad política. En el caso del Ecuador, existe una red de 16 municipios que trabajan sobre la incorporación del enfoque de género en las políticas, y se desarrollan algunas colaboraciones con ciudades hermanas de otros países (Santa Fe de Bogotá y Medellín en Colombia), y la red de capitales de América latina (UCCI).

Las redes de ciudades internas de un país deben desarrollar herramientas comunes y apoyarse sobre indicadores y bases de datos similares. Algunos componentes esenciales en asociaciones exitosas :

  • Ayudar en acciones de sensibilización del público;
  • Permitir racionalizar y poner conjuntamente los recursos;
  • Compartir experiencias exige una transparencia: dar a conocer las dificultades al igual que los éxitos;
  • Ayudar a la construcción teórica y metodológica;
  • Utilizar las tecnologías de comunicación existentes (Internet; correo electrónico).

Sin embargo, lo más importante es la voluntad política que se necesita para reducir la violencia hacia las mujeres, en todos los niveles municipales: del personal político, consejeros/consejeras y dirigentes, al personal técnico y administrativo.


Uno de los problemas más críticos en Latinoamérica y el Mundo es la inseguridad ciudadana y, uno de los problemas más antiguos del mundo, es la inseguridad de las mujeres en su vida pública y sobre todo, privada.

Los patrones culturales con los que convivimos en las ciudades, países y continentes son distintos de un país a otro, creando universos culturales que nos distinguen unos de otros; pero, que en esencia, generan diversas formas de expresión de la violencia y exclusión.

Los patrones culturales han determinado una serie de roles diferenciados, tanto para hombres como para mujeres, en el ámbito reproductivo, comunitario, de la producción, político y cultural; roles que provocan, también de manera diferenciada, inseguridades, con mayor vulnerabilidad de las mujeres por el desequilibrio de poderes.

Por ejemplo, la mujer en la vida doméstica, por su rol, es agredida física, sexual y sicológicamente por su marido o conviviente. El mundo público es el espacio de los hombres, espacio muy propenso a la delincuencia, lo que crea condiciones para la inseguridad y muerte, por las condiciones de desequilibrio éconómico, social y político que prevalecen.

Se dice que la muerte de las mujeres es provocada por conocidos y la muerte de los hombres por desconocidos. Esto debe obligar a los Municipios a construir políticas, también diferenciadas, para atender los problemas de inseguridad de los dos géneros.

Sín embargo, y como nos preocupa por ahora el sector más vulnerable, que son las mujeres, vamos a profundizar más en las causas de la inseguridad de las mujeres, como es la provocada por la violencia intrafamiliar, la violencia sicológica y sexual, en su vida productiva o laboral, comunitaria; y la violencia cultural y política, sin olvidarnos que la delincuencia genera violencia física que inclusive llega a expresarse de manera colectiva y, muchas veces es causa de muerte. A este típo de violencia le denominamos violencia de género, a lo que se debe sumar la violencia sicológica, producida por los medios de comunicación.

La diversidad de las mujeres también permite afirmar que la violencia tiene diversas formas de expresión. Las niñas y de ellas, las más pobres están avocadas a la explotación sexual infantil, acoso, violencia física, por parte de los adultos, incesto, violación y violencia sicológica, que no es tangible ni medible.

Las mujeres abuelas sufren la violencia del olvido, la soledad y la falta de tolerancia de los y las adultos/as. Las mujeres jóvenes, negras e indígenas que, por exclusión generacional o étnica, sufren violencia sicológica.

En esta diversidad, un grupo que merece una especial atención son las mujeres trabajadoras sexuales cuya vulnerabilidad las pone frente a una violencia permanente. A más de que su propio espacio provoca violencia, ya que están junto a la delincuencia, la droga, la extorsión, la violación, y el crimen.

Frente a esto, muchos municipios han tomado conciencia y, de acuerdo a las prioridades de su ciudad, atienden uno, dos o tres de los problemas mencionados anteriormente. Son éstos municipios que han trascendido de una visión sólo de desarrollo territorial hacia una de desarrollo humano sustentable, que combina lo uno con lo otro.

También existen minicipalidades que todavía están en el trabajo infraestructural y físico y, el Patronato es considerado como una tarea de la esposa del Alcalde que se dedica a la tarea social, de manera asistencialista.

Cuando las municipalidades, sus autoridades y, sobretodo, los alcaldes están concientes en el tema de la inseguridad de las mujeres en las ciudades, se ha dado ya el primer paso que requiere de una decisión politíca para intervenir. Las formas de intervención son diversas, a través de proyectos pequeños, creando un espacio o dirección para atender la violencia hacia la mujer, una comisión política como la comisión de la mujer, de género etc, o programas especiales; y, sobre todo, abriendo espacios de participación ciudadana.

De cualquier manera, lo importante es empezar y dar una primera respuesta a esta problemática. Lo ideal en este proceso de atención es llegar a la institucionalización de la lucha contra la violencia intrafamiliar y de género, que consiste en el desarrollo de políticas públicas, programas y proyectos con presupuestos municipales, enlazando con procesos de participación ciudadana, que llegan a cubrir todos los niveles, desde la consulta hasta la construcción participativa de políticas públicas, presupuestos participativos, vigilancia de los compromisos adquiridos por las autoridades, en el marco de una correndición de cuentas. Todo esto a través de la concertación y negociación de espacios.

En estos procesos la decisión política juega un papel importante y empieza desde la máxima autoridad : el alcalde o la alcaldesa, el Concejo, los directores o directoras, y administradores o administradoras. Sin decisión política no es posible hablar de institucionalización con manejo de recursos, en el tema de seguridad ciudadana de las mujeres.

Las experiencias municipalistas de atención a la violencia intrafamiliar y de género no deben ser desconocidas unas de otras, por lo que es importante enlazarlas en red para construir alianzas que permitirán potenciar y mejorar las propuestas, basándose en las experiencias exitosas de cada ciudad.

Las alianzas entre las municipalidades se pueden dar alrededor de experiencias concretas. A unas municipalidades les puede interesar el tema de la participación ciudadana de las mujeres, a otras por las instancias administrativas creadas, o por las políticas públicas construidas, por los programas y proyectos con presupuestos; o, puede haber un interés total por el que se pueden aliar.

Las alianzas entre las municipalidades deben iniciarse a lo interno de cada país, creando redes internas de ciudades que atienden la violencia intrafamiliar y de género. Esta red se puede desarrollar también fuera del país, con ciudades que estén trabajando el tema, tanto en procesos de atención como de prevención; es decir, la atención práctica y estratégica de la VIFG (violencia intrafamiliar y de género).


Retos de las alianzas internas y externas

  • Primeramente, hay que crear mecanismos para trabajar en red y, alrededor de la red, construir alianzas estratégicas, las mismas que, inclusive, deben ser públicas para que los ciudadanos y ciudadanas conozcan lo que las municipalidades están haciendo en materia de seguridad de las mujeres y que existen otras ciudades y países que están en lo mismo, que se puede aprender de ellas. Aprender a trabajar en red no es fácil. Hay que darle tiempo y sobretodo tener voluntad política. Para esto es importante poner a una persona técnico - política dentro de la instancia que exista en la municipalidad, encargada de asuntos internacionales, si lo hubiere, o de lo contrario será designada por el Alcalde y, si es posible, por el Concejo Municipal. En el caso de Ecuador, somos parte de una red de 16 ciudades, que están trabajando en la incorporación del enfoque de género y hemos firmado convenios de hermanamiento de ciudades a través de sus municipalidades entre países. Como con Santa Fe de Bogotá y Medellín, ciudades de nuestro hermano país de Colombia. Además, somos parte de la red de ciudades capitales de Iberoamérica, UCCI. Esto significa que si las municipalidades actuales trabajan ya en red, hay que aprovecharlas para potenciar las experiencias existentes en las municipalidades sobre seguridad de las mujeres.

  • Las redes y las alianzas pueden darse dentro del propio país y, para ello, es necesario hacer un sondeo a nivel nacional, para saber que municipalidades están tratando el tema, cuáles son las experiencias exitosas que tienen; es decir, levantar una base de datos y luego convocar a un encuentro para plantear la necesidad de construir alianzas estratégicas, entre estas ciudades, y construir una red. Esto permitirá primero fortalecernos entre todas las municipalidades y motivar a nuevas para que, si hay voluntad política de las autoridades, se incorporen a la red. También pueden construirse, con el mismo sistema anterior, entre municipalidades con otros países. Aquí puede jugar un papel importante el PGU (programa de gestión urbana), el ACDI u otros organismos de cooperación que se encuentren en el continente.

  • Las alianzas deben servir para posicionar el tema en la comunidad, tanto de las ciudades como de los países y el Continente. Posicionar el tema significa desarrollar acciones de comunicación que pongan a discutir a la ciudadanía en el tema, a sensibilizar, tanto a hombres como a mujeres, sobre el papel que juegan cada uno de ellos y ellas para mejorar las condiciones de seguridad en las que viven las mujeres. Para ello hay que ir construyendo como ya existe, en otros países, estrategias de participación ciudadana, posicionar a los gobiernos nacionales y locales de su responsabilidad en el tema; a los organismos de seguridad como el ejército, la policía nacional y, local, y todas las instancias que están para ello para que conozcan la problemática y actúen positivamente sobre ella. Y finalmente, para que los medios de comunicación se comprometan en el desarrollo de campañas en alianzas de municipalidades, a través de material, formal y no formal, de comunicación.

  • El desarrollo de alianzas y trabajar en red permite también racionalizar recursos humanos, económicos y técnicos, destinados para el efecto dentro de las mismas municipalidades y equilibrar los recursos externos, nacionales e internacionales, ya que en alianza pueden ser de mayor impacto. Permite, inclusive, que los organismos externos organicen sus recursos de mejor manera y, en lugar de dar recursos pequeños a cada municipalidad con efectos de menor impacto, dar en red, por lo que se multiplica una acción, de manera racional.

  • Las alianzas deben servir para compartir experiencias exitosas en este tema; pero, de manera transparente, ya que muchas veces por quedar bien como municipalidad informamos todo lo bueno de la experiencia y no las dificultades que hemos tenido en el camino, o que seguimos teniendo. Esto permite que las municipalidades que están en alianza si quieren replicar la experiencia adaptando, por supuesto , a su realidad y no cometer los mismos errores. El compartir experiencias no solamente se puede hacer a través de una información, sino a través de una transferencia real de la experiencia, trasladándose las técnicas y las políticas a las municipalidades de interés, o viceversa, que las municipalidades se trasladen a través de pasantías para aprender, sin olvidarnos que, también, puede ser importante un encuentro de actores de la experiencia.

  • Estas alianzas además deberán permitir la construcción teórica y metodológica del tema, lo que posibilitará el crecimiento del pensamiento dentro de la ciudad, el país y el continente. Ya no nos debemos olvidar que la construcción teórica desde la práctica es fundamental y permitirá tener una reflexión permanente.

  • Uno de los elementos importantes es la utilización en este proceso de toda la tecnología existente, que nos permite comunicarnos con mayor rapidez, y efectividad, como el uso del correo electrónico, el internet, la página WEB, las conferencias virtuales, etc. Es cierto que esta tecnología no está al alcance de las pequeñas municipalidades; pero, a esto hay que propender, porque inclusive se pueden captar recursos en red.

  • He dejado para lo último lo más importante. Todas sabemos que si no hay voluntad política no es posible la atención y prevención de la VIFG, por lo que las alianzas de las municipalidades en red debe basarse en alianzas políticas, en las que los políticos y las políticas jugamos un papel preponderante. Por lo general, en estos últimos tiempos existe un divorcio entre los técnicos y los políticos, en la administración y el Consejo. Existen concejalas y concejales poco sensibles frente a este tema, como existen también concejales y concejalas que no entienden o no les interesa. También existen técnicas y técnicos, o directivos, a quienes no les interesa o no lo comprenden, por lo que amerita, dentro de las municipalidades, armar una red de aliados y aliadas, lo mismo que entre ciudades de la red.

  • Esta red se debe ampliar también con la participación de ONGs locales y Organismos internacionales que apoyen el tema, como en el caso del Municipio de Quito en el que funciona la Red VIFG de Violencia Intrafamiliar y de Género.

Finalmente debo terminar diciendo que la VIFG es un asunto de hombres y mujeres, de alcaldes y alcaldesas, de Concejalas y Concejales, de técnicos y técnicas, de Directores y Directoras, porque al disminuir la VIFG haremos nuestras ciudades aún más productivas.

 

Sitio del Distrito Metropolitano de Quito : http://www.quito.gov.ec

 

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Ultima actualización :
Noviembre 28. 2003